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Sub-Rouse, Eliza Cantú + Davines

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Monterrey.- “La belleza salvará al mundo”, es la insignia de los productos italianos biodegradables Davines, y es una de esas tareas necesarias, a nivel global, que se están adjudicando cada vez más disciplinas. Salvar al mundo con la belleza, fue posible gracias a la colaboración de Eliza Cantú.

En Monterrey, México convergen un gran número de estéticas importadas y en medio del pastiche,  el adjetivo “estética” implicado en la disciplina del estilismo, pierde su significado primordial. Un momento evidente de esta pérdida sucedió durante la feria IBC MTY que pretende posicionarse como líder en el país, donde la mayor parte de los shows y pasarelas eran el signo más evidente de la vulgaridad del estilismo regio.

Con stands que imitaban a los puestos de cinco de mayo o la pulga, y presentaciones que remitían al carnaval más ‘dominguero’, IBC distó mucho de enmarcarse dentro del la escena del estilismo de talla internacional que buscaba, excepto por un show: el de Eliza Cantú. Con una escuela que busca conjugar esa parte del estilismo que converge con el arte, Cantú promueve ‘el rescate’ de la estética, no de un género en particular, pero sí de su discurso congruente y formal.

Con Sub-rouse, pretendió demostrar que la saturación no es necesariamente vulgar: Cortes  de carácter andrógino, peinados esponjosos, tintes en colores primarios que caían en gradientes múltiples, más un equipo de trabajo interdisciplinario: el vestuario pomposo y los accesorios superpuestos de los diseñadores  de Yummy Trash; el video pasteloso de León Velázquez, concepto de Mirtha de la Garza con la fotografía impecable de Cecy Young; la música ecléctica, pero acertada, seleccionada por el crítico de cine Max Torres; las lámparas con botes acumulados del producto de Davines y las macetas de cactáceas, por el estudio de diseño de Alberto Viloria, Vino en tetrapak; en resumidas cuentas, un montaje pulcro que paradójicamente buscó ilustrar el ruido visual y la saturación simbólica característica de la sociedad regia, por medio de un cuidado de estilo muy minimalista (donde lo mínimo no necesariamente tiene que remitir a lo blanco).

 

Para Eliza Cantú, no hay hilo negro que descubrir, y si este existiera, consiste en el modo de articular las piezas del rompecabezas simbólico.  La Sub-Rosa, en latín, era el símbolo de lo oculto, la noción de lo ‘under’, que a manera de analogía representa lo revolucionario; ¿Qué hacer con la estética cuando esta alcanza casi todas las esferas de lo cotidiano? La respuesta es, la vanguardia: renovar, reciclar, reutilizar.

Sub-Rouse, como personaje inventado, es un capricho revolucionario, una ‘conspiración’ a manera de sociedad secreta contra los conceptos pre-establecidos. Qué importa el modo acostumbrado de percibir el estilismo en Monterrey, si este reside más cerca del travestismo que de la estética en su carácter ontológico, ¿no lo está también el europeo al sugerir identidades plásticas por temporada?. En Sub-rouse, se rompió incluso con el concepto de pasarela al ponerse a la altura del espectador y montar una suerte de espacio teatral, porque al final, como dice Eliza, “el único modo de hacer las cosas bien, es hacer totalmente lo contrario”

Ver video de Yummy Trash: http://www.youtube.com/watch?v=6OfIn8AKL-4

Video proyectado durante el evento:

http://www.youtube.com/watch?v=hu8TWLiprqs&feature=related

 

Última actualización el Jueves, 10 de Diciembre de 2009 18:04  

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