
Mientras la inseguridad y la violencia se vuelven cada vez más palpables en la ciudad, el hombre, necesitado de protección, busca refugio en las distintas terapias espirituales que aseguran estabilidad y paz. Yoga, Reiki, Sagrav y Feng shui son solo algunas de las alternativas a la violencia, que cada vez toman más fuerza entre la población mexicana.
Las definiciones y funciones de cada método son variadas incluso entre los practicantes, pero más allá de las diferencias de interpretación de las técnicas, la constante es la idea del ser como ente energético. De esta forma, además de aliviar necesidades espirituales y emocionales, las disciplinas espirituales son utilizadas con el fin de sanar enfermedades y deficiencias físicas a través de la canalización de la energía.
Sin poner en duda los beneficios que este tipo de actividades brindan a la vida del hombre, es importante destacar el incremento de sus practicantes a raíz de las olas de violencia que golpean a la ciudad actualmente. La confianza que el ciudadano solía depositar en las autoridades ha diversificado sus caminos por razones obvias, si las torretas en lugar de seguridad siembran miedo, al hombre no le queda más que remitirse a fuerzas no gubernamentales e incluso inexplicables.
A raíz de la demanda de este tipo de prácticas, otras áreas sociales como el arte, buscan incluir dentro de sus instalaciones la práctica conjunta de la apreciación estética, la producción artística y los talleres de Yoga, como ocurre en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.
La veracidad del resultado de las técnicas de sanación holística, en todo caso, queda a criterio de los individuos. Lo inevitablemente notorio en esta búsqueda impestuosa por la seguridad, son las razones de fondo: la sociedad tiene mucho por sanar.












